Discurso de Barack Obama sobre economía
Titusville, FL . Agosto 02, 2008
He dicho con frecuencia que esta elección es un momento determinante en nuestra historia. Las decisiones que tomemos en noviembre y en los siguientes años en temas principales como la guerra en Irak o el calentamiento de nuestro planeta, darán forma a una generación, si no a un siglo. En ninguna parte es esto más cierto que en lo que concierte a nuestra economía.
No es necesario que vean televisión o lean los periódicos para saber qué está pasando. Lo sienten en sus propias vidas y en sus propias comunidades. Julio fue el séptimo mes con pérdidas laborales. Los precios de la gasolina están fuera de control. Los precios de los alimentos están subiendo vertiginosamente. Si tienen la suerte de tener atención médica, sus pagos, deducibles y primas están elevándose a los cielos. La educación superior se está volviendo menos accesible y hemos visto más ejecuciones hipotecarias que en ningún otro momento desde
Así que, para millones de familias, estas ansiedades están creciendo para lo peor. Mucha gente está perdiendo la fe en esa promesa fundamental de América: aquélla en la que si trabajas duro, tendrás la posibilidad de construir una mejor vida no sólo para ti, sino también para tus hijos y nietos.
Una parte de esto, tiene que ver con cambios fundamentales en nuestra economía. En las últimas décadas, las revoluciones en la tecnología y la comunicación han hecho que las corporaciones puedan enviar buenos empleos donde sea que exista una conexión a Internet. Los niños aquí en Titusville no sólo están creciendo para competir por buenos trabajos con niños de California o Indiana, sino con niños en Beijing y Bangalore.
Pero lo que también tenemos que recordar es que nuestros problemas económicos no se deben simplemente a cambios en la forma en que nuestra economía trabaja y que no son sólo una parte normal del ciclo de negocios. También se debe a decisiones irresponsables hechas en Wall Street y en Washington. En años recientes, hemos reaprendido la verdad esencial que a la larga, no podemos tener un próspero Wall Street y una combatiente Calle Principal. Cuando los salarios son planos, los precios a la alza y más americanos están atascados en deudas, la economía en su conjunto sufre. Cuando unos pocos imprudentes juegan el sistema, como lo hemos visto en esta crisis de vivienda, millones sufren y todos somos afectados. Cuando intereses especiales ponen su dedo en la escala y distorsionan el libre mercado, la gente que compite siguiendo las reglas llega al último; y cuando nuestro gobierno falla en cumplir su obligación –la de proveer un sensible descuido y apostarse del lado de la gente trabajadora e invertir en su futuro– América paga un pesado precio.
Así que tenemos que elegir en esta elección. Podemos escoger una nueva dirección para nuestra economía o podemos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo. Mi oponente cree que estamos en el camino correcto. Ha dicho que nuestra economía ha hecho grandes progresos estos últimos ocho años. Ha abrazado las promesas y políticas económicas de Bush y promete continuarlas.
Bien, solo quiero hacerles una pregunta muy simple. ¿Están mejor ahora que lo que estuvieron hace cuatro años o hace ocho años? ¿Pueden darse el lujo de otros cuatro años de las mismas políticas económicas que hemos tenido bajo Geroge W. Bush?
Ya hemos probado esas políticas. No han funcionado. Es tiempo de dejarlas en el pasado, donde pertenecen. Es tiempo de algo nuevo. Es tiempo de reestablecer el equilibrio y la imparcialidad a nuestra economía para que trabaje para todos los americanos, reconociendo que debemos crecer juntos: Wall Street y
Ello empieza cn aligerar la carga de las familias trabajadoras. Si soy elegido presidente, pondré reduciré mil dólares de impuestos de los bolsillos de los trabajadores y sus familias. Proveeré alivio a los dueños de viviendas en problemas. Eliminaré los impuestos al ingreso para los adultos mayores que ganen menos de 50 mil dólares al año; y daré a los padres que trabajan el apoyo que necesita al hacer del cuidado de los niños al alcance de la mano y expandiendo el retiro pagado –y nos aseguraremos que las mujeres obtengan la misma paga por el mismo trabajo.
Pero ahora necesita alivio.Es pore so que ayer anuncié un plan bipartita de emergencia para ayudar a las familias en dificultades para que encuentren una salida y llevemos a nuestra economía de vuelta a su camino. La primer parte de mi plan es tasar los beneficios de las ganancias de las compañías de petróleo y usar parte de ese dinero para ayudarlos a ustedes a pagar el creciente precio de la gasolina. Ahora bien, ésta es un área en la que mi oponente y yo diferimos, pues él se opone al uso de este dinero para ayudarles a pagar sus cuentas.
El otro día, aprendimos que Exxon Mobil ganó cerca de 12 mil millones en el último cuarto. Para ponerlo de otra forma, ganaron mil 500 dólares por segundo. Eso es más de 300 mil dólares en el tiempo que te toma llenar un tanque de gas.
Y el senador McCain, de hecho, quiere darle a compañías como Exxon otros 4 mil millones de reducciones de impuestos. Bien, yo no creo que debamos estar dando deducciones fiscales a compañías petroleras que están mejor que nunca en un momentos en el que estamos luchando más que nunca. Es tiempo de usar sus registros de ganancias para ayudarles a ustedes a pagar los precios récord al poner una deducción energética de emergencia de mil dólares en los bolsillos de las familias.
La segunda parte de mi plan es un estímulo de 50 mil millones de dólares para ayudar la creación de empleos y ayudar a las comunidades locales que están luchando debido a un descenso en nuestra economía. La mitad de este estímulo irá a los gobierno estatales que están enfrentando grandes recortes presupuestales e inveritré la otra mitad en infraestructura nacional para así poder crear nuevos empleos y salvar más de un millón de trabajos que están en peligro de ser recortados, y reconstruir nuestros caminos y puentes desmoronados y reparar nuestras escuelas desmoronadas.
Además debemos hacer más para proveer alivio en el corto plazo. Debemos asegurar nuestra prosperidad a largo plazo y fortalecer la competitividad de América en el siglo XXI. Una de las áreas en las que peligra nuestra competitividad es nuestro programa espacial. Cuando yo estaba creciendo, la NASA inspiró al mundo con sus logros de los que aún estamos orgullosos. Hoy tenemos una administración que ha puesto objetivos ambiciosos para la NASA sin darle a ella el apoyo que necesita para alcanzarlos. Como resultado, han tenido que hacer recortes en investigación y reducer sus programas lo que significa que después de que el transbordador espacial se apague en 2010, tendremos que depender de las naces rusas para mantenernos en órbita.
No podemos ceder nuestro liderazgo en el espacio. Es por eso que al apoyar a la NASA con fondos continuos, al acelerar el desarrollo del sucesor del transbordador y al asegurarme que todos aquellos que trabajan en la industria espacial en Florida no pierdan sus trabajos cuando se retire al transbordador; porque no podemos darnos el lujo de perder su experiencia y conocimiento; ayudaré a cerrar la brecha y me aseguraré que nuestro programa espacial no sufra cuando el transbordador salga fuera de servicio y trabajaré con el senador Bill Nelson para agregar al menos un vuelo del transbordador espacial adicional más allá del 2010.
En general, necesitamos una visión real para la exploración del espacio. Para ayudar a formular esta visión, restableceré el Consejo Nacional de Aeronáutica y el Espacio para que podamos desarrollar un plan para explorar el sistema solar; un plan que involucra tanto misiones humanas como robóticas, y enlista tanto a socios internacionales como del sector privado. Conforme América lidera al mundo en la exploración a largo plazo de la luna, Marte y más allá; pongamos la espinita en la ingenuidad de la NASA para construir aeroplanos del mañana y estudiar nuestro propio planeta para que podamos combatir el cambio climático. Bajo mi supervisión, la NASA inspirará al mundo, hará a América más fuerte y ayudará a que la economía en Florida crezca.
De eso se trata esta elección. Es acerca de elevar nuestras vistas, aprovechar este momento y reclamar nuestro destino en este país. Y sin embargo, en un momento cuando las apuestas no podían ser más altas, cuando los retos que enfrenta nuestro país no podía ser mayor, mi oponente está hablando de Britney y Paris. Bien, yo pienso que el pueblo americano se merece algo mejor. El senador McCain y yo tenemos grandes diferencias y es de eso de lo que tendríamos que estar hablando porque en noviembre tenemos que tomar decisiones reales.
Tenemos que escoger otros cuatro años sin resolver verdaderamente nuestra crisis energética o podemos invertir en energías renovables; crear hasta cinco millones de empleos “verdes” que paguen bien y no puedan ser llevados al exterior y construir un sector energético americano verde para que seamos menos vulnerables a los impactos de los precios del petróleo y de la gasolina de 4 dólares por galón. Eso es lo que podemos escoger hacer en esta elección.
Podemos escoger no hacer nada acerca de la desaparición de trabajos, del cierre de fábricas por otros cuatro años, o podemos fomentar la creación de empleo en los Estados Unidos de América. Podemos terminar con las deducciones fiscales para las corporaciones que envían los empleos fuera de nuestras fronteras y darlas a las compañías que crean trabajos en este país.
Podemos esconar continuar otros cuatro años con un sistema de atención a la salud roto o podemos garantizar finalmente la atención de la salud para quienquiera que lo quiera, hacerlo accesible para quien sea que lo necesite y cortar los costos de la salud para las fábricas para hacerlas más competitivas. Ésa es una elección que podemos hacer en esta elección.
Podemos escoger quedarnos atascados en el mismo debate sobre la educación que ha consumido a Washington por décadas o podemos invertir en educación temprana de nuestra niñez, reclutar a un ejército de maestros calificados con mejor paga y más apoyo; y hacer la educación superior más accesible al ofrecerles un crédito tasado anual de 4 mil dólares a cambio de servicio comunitario o nacional. Es así como prepararemos a cada americano para competir y triunfar en nuestra economía global.
Podemos escoger continuar otros cuatro años con las mismas políticas fiscales irresponsables que han quebrado a nuestra economía, que han causado estragos en nuestra economía, que han hipotecado el futuro de nuestros hijos con una montaña de deuda; o podemos restablecer la responsabilidad fiscal en Washington al reducir paulatinamente una guerra en Irak que está costando 10 mil millones de dólares al mes, al recortar el gasto derrochador, al terminar con las lagunas y refugios fiscales y al remontar las deducciones fiscales que Bush otorgó a los americanos más ricos.
Éstas son las opciones que enfrentamos en noviembre. Podemos escoger permanecer en el camino que ha llevado a nuestra economía a tantos problemas o podemos reclamar la idea de que aquí, en este país, puedes hacerla si lo intentas.
A final de cuentas, eso es todo lo que los americanos están pidiendo. No es mucho. Ustedes no esperan que el gobierno resuelta todos sus problemas. Ustedes quieren ser autosuficientes e independientes. Quieren ser responsables de sus propias vidas y cuidar de sus propias familias. Pero lo que sí esperan es un gobierno que no se rija por intereses especiales. Lo que esperan es que si ustedes están dispuestos a trabajar duro, debieran poder encontrar un trabajo que pague un salario decente, que no se vayan a la bancarrota cuando se enfermen, que puedan enviar a sus hijos a la universidad incluso si no son ricos y que puedan retirarse con dignidad y seguridad.
Eso es lo que debieras esperar. Y es por eso que estoy en la carrera para presidente de los Estados Unidos y si están dispuestos a aguantar conmigo y trabajar conmigo y votar por mí, entonces no sólo ganaremos Florida. Ganaremos esta elección y entonces ustedes y yo, juntos, cambiaremos este país y cambiaremos este mundo.
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