miércoles, 13 de agosto de 2008

Barack Obama en la 80 Convención de la Federación Americana de Maestros

Chicago, IL Julio 13, 2008

Hola a todos. Siento no haberme podido reunir en persona con todos ustedes, pero gracias por permitirme decir unas pocas palabras. Primero y ante todo, me honra tener su apoyo y aprecio el compromiso que están haciendo para ayudarnos a ganar en noviembre.

Quiero agradecer a su presidente, Ed McElroy, a su secretario tesorero Nat LaCour, y a su vicepresidenta ejecutiva Toni Cortese. Ed y Nat, felicitaciones por sus retiros. Estamos agradecidos por sus incansables esfuerzos por garantizar a nuestros estudiantes su derecho fundamental a una educación de calidad. Y espero trabajar con sus nuevos directivos.

Y quiero saludar a mis amigos de Illinois, Ed Geppert, el presidente de la Federación de Maestros de Illinois; Marilyn Stewart, presidenta de la Unión de Maestros de Chicago; y el vicepresidente de la ATF Jim Dougherty, y a todos mis aliados con quienes he trabajado tan de cerca.

El el curso de esta campaña he tenido la oportunidad de visitar escuelas y hablar con maestros y estudiantes, paraprofesionales y equipos de apoyo, trabajadores académicos en las universidades y empleados, empleados públicos, enfermeros y trabajadores de la salud de todo el país. Pero mucho de lo que me reportan mis visitas viene de una experiencia que tuve hace pocos años en la escuela primaria de Dodge en Chicago no muy lejos de donde se encuentran reunidos ustedes el día de hoy.

Le preguntaba a una joven profesora que veía ella como el reto más grande que enfrentaban sus estudiantes. Me dio una respuesta que nunca había escuchado antes. Ella hablaba de lo que ella llamaba el “Síndrome de Estos Niños”, la tendencia a explicar las carencias y fracasos de nuestro sistema educativo diciendo “estos niños no pueden aprender” o “estos niños están muy atrasados” o “estos niños no quieren aprender”. Y después de un tiempo, “estos niños” se convierten el problema de otros.

Y esta maestro me miró y me dijo: “Cuando escucho ese término me saca de mis casillas. Ellos no son ‘estos niños’ Ellos son nuestros niños. Todos ellos”.

Tiene toda la razón. Estos niños son nuestros niños. Su futuro es nuestro futuro y es tiempo que entendamos que su educación es nuestra responsabilidad.

Estoy postulándome como presidente para garantizar que todos nuestros niños tengan la mejor de las oportunidades posibles en la vida. Y estos cansado de escuchar que se les culpe a ustedes de nuestros problemas. Quiero liderar una nueva era de responsabilidad mutua en la educación donde todos nos unamos, padres y educadores, la AFT y los líderes en Washington, los ciudadanos de toda América; unidos por el bien del éxito de nuestros niños.

Dar lugar al futuro comienza con arreglar las promesas rotas de No Child Left Behind. Ahora bien, creo que los objetivos de esta ley, educar a cada niños con un maestro excelente, cerrando la brecha del aprovechamiento y asegurando más transparencia y estándares más altos, era correctos. Pero prometer todo esto mientras dejamos atrás los recursos está mal. Etiquetar a una escuela y a sus estudiantes como fracasos un día y abandonarlos el siguiente está mal.
Debemos corregir las fallas de No Child Left Behind proveyendo el financiamiento que fue prometido, dando a los estados los recursos que necesitan y finalmente cumpliendo nuestro compromiso con la educación especial. Pero eso por sí sólo, no es una política de educación. Es sólo un punto de inicio.

Ahora, John McCain es un hombre honorable y respeto su servicio para nuestro país, pero él no nos llevará a ese punto de inicio. Para alguien que ha estado en Washington cerca de 30 años, tiene un registro muy pequeño en educación, y cuando se ha pronunciado, ha estado equivocado.
Él votó en contra de incrementar el financiamiento para No Child Left Behind para preservar miles de millones en deducciones fiscales para los americanos más ricos. Deducciones fiscales que quiere extender sin decir cómo pagará por ellas. Él votó en contra de incrementar los fondos para Head Start, las becas Pell y la contratación de cien mil nuevos maestros una y otra y otra vez.

De hecho, su única propuesta parece ser reciclar una retórica cansada sobre vouchers (sic) y las opciones escolares. Ahora, yo he sido un defensor de la opción en escuelas públicas a lo largo de mi carrera. Aplaudo a la AFT por su liderazgo en representar maestros colegiados y apoyar al personal docente en todo el país e incluso por operar sus propios colegios en Nueva York, porque sabemos que las escuelas bien diseñadas colegiadas tiene mucho que ofrecer. Pero a lo que me opongo es a usar el dinero público para vouchers en escuelas privadas. Necesitamos enfocarnos en solucionar y mejorar nuestras escuelas públicas; no alzar nuestras manos y alejarnos de ellas.
El verdadero cambio es dar finalmente a nuestros niños todo lo que necesitan para tener la oportunidad de luchar en el mundo de hoy. Eso empieza con reconocer que el factor más importante que determina el aprovechamiento de un niño no es el color de su piel o de dónde viene; no es quiénes son sus padres o cuánto dinero tienen. Es quién es su maestro. Es el personal docente y los paraprofesionales y todos ustedes en este salón. Son aquéllos que gastan su propio dinero en libros y material, llegan temprano y se quedan tarde comparando planes de estudio, quienes dedican sus vidas a nuestra próxima generación y sirven de modelo a nuestros niños que necesitan uno, porque ustedes creen que esto es lo que marca la diferencia. Y es así. Después de todo, yo tengo dos hijas. Sé lo que los maestros significan para ellas.
Así que es tiempo de empezar a tratar a nuestros maestros apropiadamente. Esto significa programas de residencia que provean reclutas excepcionales en escuelas que alta necesidad. Esto significa programas de tutoría que emparejen a maestros experimentados y exitosos con nuevos maestros. Esto significa becas de servicio que digan que si comprometes tu vida a la enseñanza, América se comprometerá a pagar por tu educación superior.

Y cuando nuestros educadores triunfen, no sólo hablaré de lo grandiosos que son. Les recompensaré por ello. Bajo mi plan, los distritos podrán darle a los maestros que tutoren o que enseñen en áreas con subatendidas o tomen responsabilidades adicionales o aprendan nuevas habilidades para servir mejor a sus alumnos o se destaquen consistentemente en el salón de clase, el incremento salarial que se merecen. Y ya sean los planes que la AFT ayudó a crear en Cincinnati o Chicago, ustedes han demostrado que es posible encontrar nuevas formas de incrementar el pago de maestros que se ha desarrollado con maestros, no que se les ha impuesto.
Y juntos empezaremos a cambiar la suerte de nuestros niños en riesgo al proveerles de una educación temprana asequible para todos nuestros niños. Para tratar la brecha del rendimiento, expandiremos las oportunidades de aprendizaje en el verano y extra escolar. Para tratar la crisis de la deserción que condena tantos futuros, intervendremos mucho más temprano en la educación de un niño, porque las fuerzas que llevan a un estudiante de preparatoria a dejar la escuela empiezan mucho antes del noveno grado.

Pero no hay programa ni política que pueda sustituir a un padre que está involucrado en la educación de su hijo desde el primer día, que se asegura que su hijo esté en la escuela a tiempo, que le ayuda con su tarea y que asiste a las conferencias padres/maestros, que está dispuesto a apagar la televisión de vez en cuando, dejar de lado los video juegos para leerle a su hijo. La responsabilidad en la educación de nuestros niños empieza en el hogar. Tenemos que establecer estándares altos para ellos y pasar tiempo con ellos y amarlos. Tenemos que seguir siendo responsables.

Éste es el compromiso que debemos hacer por nuestros niños. Ésta es la oportunidad que ellos deben tener. Todos sabemos que hay demasiados hombres y mujeres jóvenes en América ahora que se están escabullendo de nosotros conforme hablamos; estudiantes que han perdido toda esperanza de que pueden hacer algo con sus vidas. Ustedes conocen a estos chicos. Yo conozco a estos chicos. Yo comencé mi carrera hace más de dos décadas en las comunidades del lado sur de Chicago, y trabajé con padres y maestros y líderes locales para que lucharan por su futuro. Establecimos programas extraescolares y protestamos afuera de las oficinas gubernamentales para poder hacer que quienes habían desertado, entraran a escuelas alternativas. Y con el tiempo, cambiamos la fortuna de nuestros niños.

Pero si bien conozco la desesperanza, también conozco la esperanza. En mayo, visité una preparatoria en Colorado donde sólo hace tres años, únicamente la mitad de los alumnos del último año fueron aceptados en la universidad. Pero gracias al trabajo duro de padres atentos y maestros innovadores, todos los cuarenta y cuatro estudiantes de último grado de este año fueron aceptados a más de setenta colegios y universidades de todo el país. Y el ejemplo que ellos establecen, perdura. Mientras estuve ahí, conocí a un alumno de octavo grado llamado Theo Rodriguez quien ahora pone la mira más alto: quiere ir a Oxford y estudiar criminología.
Eso es la esperanza. Ésa es la promesa de educación en América: que no importa nuestra apariencia o de dónde vengamos o quiénes sean nuestros padres, cada uno de nosotros debería tener la oportunidad de cumplir nuestro potencial otorgado por Dios. Cada uno de nosotros debiera tener la oportunidad de alcanzar el sueño americano.

Es por eso que estoy postulándome como presidente, AFT. Para asegurarme que todos nuestros niños tengan esa oportunidad. Pero necesito su ayuda para llegar ahí. Desde mis primeros días en Chicago ustedes han resistido por el cambio, cuando a las minorías no se les permitía la membresía total en la unión, cuando los padres lucharon para integrar nuestras escuelas, cuando fue tiempo de marchar a favor de los derechos civiles a Washington, ustedes resistieron, e hicieron frente.

Y si ustedes se plantan conmigo estos próximos cuatro meses, si marchan conmigo y tocan puertas y hacen llamadas telefónicas y registran votantes y hablan con sus amigos y co-trabajadores y vecinos; entonces les prometo que ganaré esta elección, cambiaremos la educación en este país y daremos lugar a un mejor futuro para nuestros niños y para este país que amamos.

Gracias.

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